¿QUÉ HEMOS DEJADO DE HACER PARA DEDICARNOS A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS?

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Viernes 24 de octubre de 2014

ABC Tecnología

 

Los tiempos cambian y las personas también. Tal vez a consecuencia del efecto novedad o debido a las seductoras pantallas táctiles, los hábitos de las nuevas generaciones han cambiado radicalmente en cuestión de pocos años. Las venideras aún no se sabe, tendrán como compañeros de viaje aparatos electrónicos y esa irrupción de los fenómenos móviles inteligentes, los llamados "smartphones" por su denominación anglosajona, irá a más presumiblemente.

 

Los expertos no aciertan a anticipar las consecuencias y efectos a largo plazo entre las personas sobre el uso excesivo de los dispositivos móviles. En ocasiones, se producen situaciones tan llamativas como la de una pareja de novios, que se presupone que les une al milagro del amor, que sentados en la mesa de una terraza de bar no se dirigen prácticamente la palabra mientras observan, detenidamente, sus terminales. 

 

Ocio, paseos y otras tareas

 

Más de uno habrá observado esa imagen en múltiples ocasiones, al igual que la de aquella estampa de adolescentes sentados en el banco de un parque en silencio y dedicando gran parte de su energía a ver una pantalla. Sí, cada vez dedicamos más tiempo a estos aparatos (móviles, tabletas, portátiles), que nos han hecho la vida más fácil y cómoda pero en ocasiones han provocado que muchas personas hayan dado de lado tareas y hoobies que hasta ahora parecían irrenunciables. ¿En que invertía su tiempo entonces la gente? ¿Que hacían que ya no se haga antes de entretenerse con las redes sociales o el WhatsApp?

 

En otras épocas, no muy lejanas, actividades como la petanca, la rayuela, leberintos, el escondite o el yo-yó se extendían más allá de las edades infantiles. Se escribáin cartas y se recibían a los treinta días. Muy distinta es la vida actualmente de generaciones anteriores. Uno debía efectuar una llamada al teléfono fijo y esperar a que la persona que tenía que atender estuviera en ese momento disponible. Y pasar horas y horas.

 

Eran momentos en los que había que quedar a una hora determinada para poder charlar. O toparse con los progenitores de un amigo para anticiparse a decir "Está Tal?". También era más habitual preguntar a un desconocido por la calle para recibir una indicación. Google maps y otros servicios cartográficos nos solucionan la papeleta rápida y fácilmente. A otras generaciones se eles inculcó aquello de no hablar con extraños; en la actualidad cualquiera puede entablar una conversación por Facebook sin conocerse. Ahora, si uno se queda sin internet en el móvil o el local al que acude no dispone de conexión Wifi uno se siente marginado del mundo.